
Columna de Arturo Núñez: “Potreros”
Un sicólogo me dijo que consideraba que la vida era como una cancha de arcilla en mal estado.
Claro, porque en una cancha mala la pelota pica para cualquier lado, lo que hace imposible saber dónde irá.
Y la vida, por su parte, es caprichosa, imprevisible, aleatoria, por lo que puede pasar cualquier cosa.
Alguien también dijo una vez, que jugar en una cancha mala volvía al tenis más desafiante.
Como si al tenis le faltaran dificultades.
En una cancha buena, el tenis ya figura entre los deportes más complejos.
Jugado en una cancha mala, se vuelve casi imposible.
El problema es que las canchas malas abundan.
Una cancha en condiciones deficientes colma la paciencia de cualquier tenista.
Porque se puede tolerar una derrota por errores propios, o virtudes del rival. Sin embargo, resulta difícil aceptar que se perdieron puntos porque la bola picó sin lógica de forma reiterada.
Además, es posible que una cancha en mal estado produzca lesiones, al causar caídas.
Por último resulta complicado mantener una técnica depurada, en una cancha que no permite desplegar el tenis en condiciones normales.
En el fútbol, las imperfecciones del campo de juego ayudan a desarrollar virtudes.
“Creció jugando en un potrero”, se dice de conocidos futbolistas que nacieron en barrios muy humildes y deslumbraron desde niños en canchas irregulares, hechas solo de polvo y piedras.
Pero el fútbol es distinto.
No demanda tanta precisión como el tenis.
Jugar en un potrero no ayuda a formar grandes tenistas.
He visto videos de niños en África jugando tenis casi en el barro, con un cordel como red.
Lo celebro, pues no tienen más que eso.
Lo que no se puede tolerar es que las canchas de un club parezcan un potrero y que, por la alta demanda, no las presenten como corresponde.
Cobrar por el arriendo de una cancha implica muchas más obligaciones que solo regarla.
Mantenerla adecuadamente y prepararla de manera correcta cuando se va a ocupar, son cuidados que toda cancha de arcilla debiera recibir.
Pero parece que en algunos clubes no se han enterado.
O se les olvida.
Pero no se les olvida nunca cobrar el arriendo.
Eso sí que no.
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