
2025-08-30
Columna de Arturo Núñez: “Agrandados”
Me ha tocado presenciar las prácticas de ciertos tenistas que recién destacan, en las que hay un verdadero ejército de entrenadores dentro de la cancha.
Uno de los coaches recoge las pelotas; el otro mira y da instrucciones al jugador parado detrás de él; un tercero lo observa desde un ángulo lateral apoyado contra la reja y un cuarto habla por celular, sentado mientras se desarrolla el entrenamiento.
Ni Novak Djokovic entrena con tanta parafernalia.
A mi juicio, que un tenista que recién sobresale reciba una atención desmedida, no acorde aún a su rendimiento, resulta contraproducente porque se “agranda”.
Lo que es peor, sus cercanos lo “agrandan”.
Su entorno monta un ambiente o clima que eleva el estatus de ese jugador, sin merecerlo.
Entonces, el deportista siente que todo gira a su alrededor. El problema es que eso ocasiona que las caídas le duelan más.
Esa atmósfera artificial y poco realista hará que sufra cuando experimente derrotas que no espera, ya que su entorno lo hizo creer que era una estrella.
Nunca es bueno “agrandar” a un tenista. Y la labor de los entrenadores consiste, justamente, en que mantenga los pies en la tierra.
Pero no es la única misión de los coaches.
El otro día, un entrenador chileno a quien aprecio y respeto por su trayectoria y humildad pronunció, en una conversación que sostuvimos, una frase que quedó dando vueltas en mi cabeza.
<<El entrenador tiene que hacer que el jugador no se “agrande”, pero también que no se “achique”>>.
Pienso que, en general, se busca con mayor frecuencia impedir que el deportista se “agrande”.
Sin embargo, no somos tan conscientes a la hora de evitar que se “achique”, de hacerle saber que no es menos que nadie y que puede competir ante cualquiera.
Así de complicada es la tarea del entrenador.
Un buen coach logra que el tenista se mantenga en equilibrio para que sueñe, pero no de forma desmesurada; para que confíe y crea en sí mismo, sin caer en la soberbia.
Un entrenador ponderado consigue que el jugador dimensione con precisión su potencial, y se dé cuenta lo que puede conseguir con sus habilidades.
Y eso es un arte.
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