
2026-02-19
Columna de Arturo Núñez: “Aves de rapiña”
Siempre han habido profesores de tenis que intentan “levantarles”, o quitarles, alumnos a sus colegas del mismo club.
Son como aves de rapiña, que rondan un lugar sobrevolándolo, a la espera que aparezca una presa desprevenida para dejarse caer sobre ella.
La fórmula que emplean para tener éxito en su cacería, es bastante simple.
Observan que su víctima se encuentra sola y se acercan sigilosamente.
Entonces, con cualquier pretexto y haciéndose los simpáticos, entablan una conversación casual para luego lanzar su anzuelo y comunicar su tentadora oferta, cuyo valor – como es obvio- resulta menos elevado que el costo que ese alumno paga por su clase, con su profesor habitual.
La estrategia también incluye sembrar dudas en el alumno hablando mal del colega ausente, y muy bien de sí mismos y sus supuestos logros.
También, afirman haber entrenado a tal o cual jugador conocido, junto con asegurar que cuentan con todas las certificaciones y cursos habidos y por haber.
Como broche de oro, manifiestan haber sido grandes tenistas en su juventud.
Todo, incomprobable para alumnos que no saben dónde corroborar esa información.
Por lo general, gran parte de lo declarado es falso. “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, reza un dicho que casi nunca se equivoca.
Me pregunto: si un profesor de tenis es tan bueno como asegura serlo, ¿para qué necesita “levantarles”, o quitarles, alumnos a sus colegas?
La lógica indica que un profesor capacitado y con prestigio atrae alumnos, por lo que no requiere arrebatárselos a nadie.
Por otro lado, el alumno que deja a su profesor para irse con otro que le cobra menos, deja claro que no siente gran compromiso ni lealtad con ese maestro, así que es mejor que se vaya.
Y cuando ese alumno se da cuenta que las maravillas ofrecidas no son ciertas, y los progresos instantáneos prometidos no llegan, intenta volver con su antiguo profesor.
Y, a veces, es demasiado tarde.
Quien se va por un tema de precio casi siempre vuelve, pues está disconforme con el nuevo servicio contratado. Se trata de una ley con muy escasas excepciones.
Lo barato cuesta caro.
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